Por: Sophia Lozano Chernitsky
Como bien sabemos, un proceso testamentario suele causar más problemas de los que pretende resolver. Por lo mismo, es tendencia recomendar e implementar la planeación y sucesión patrimonial a través de la constitución y operación de fideicomisos.
Un fideicomiso es un contrato por virtud del cual una persona física o moral (fideicomitente) transmite la titularidad de bienes y/o derechos a una institución fiduciaria (fiduciario) para que dicha institución los administre y destine a un fin específico, en beneficio de la persona que constituyó el fideicomiso o un tercero designado por éste (fideicomisario).
Un fideicomiso resulta ser una herramienta efectiva en el ámbito sucesorio, ya que el fideicomitente establece disposiciones exactas respecto de la administración y distribución del patrimonio del fideicomiso, tanto como durante su vida después de que fallezca.
Un fideicomiso sucesorio tiene diversas ventajas, siendo la más importante la protección de los bienes y/o derechos aportados al patrimonio del fideicomiso, así como la seguridad de que dichos bienes y/o derechos serán administrados por el fiduciario en estricto apego a la voluntad del fideicomitente.
Otra de las ventajas de un fideicomiso sucesorio es la continuidad y preservación que garantiza respecto del patrimonio familiar a lo largo de más de una generación, lo cual genera seguridad jurídica al fideicomitente respecto de la existencia, conservación y distribución de sus bienes y/o derecho a sus descendientes.
En resumen, un fideicomiso sucesorio pone la administración y distribución de los bienes y/o derechos del fideicomitente única y exclusivamente en las manos de una institución imparcial cuya obligación es actuar en estricto apego a la voluntad del fideicomitente y los fines del fideicomiso, protegiendo así el patrimonio fideicomitido, cumpliendo la voluntad del fideicomitente y transmitiendo a sus fideicomisarios los beneficios que les corresponden, sin la preocupación de que dicho patrimonio caiga en las manos de terceros que puedan llegar a actuar de mala fe.








