Por: Luis Gerardo Ramírez Villela
La gestión de controversias legales es el proceso estructurado de manejo de conflictos, desde su identificación e investigación inicial hasta su resolución, utilizando estrategias como la negociación, la mediación pública o privada, el arbitraje o el litigio, para evitar procedimientos formales.
Los procesos de gestión de controversias suelen involucrar a abogados internos, abogados externos y, de ser necesario, partes externas. Todos ellos se enfocan en documentar y analizar casos específicos para resolver cualquier disputa de manera pacífica y eficiente.
En México, cada vez es más frecuente recurrir a la mediación/negociación pública o privada para agilizar cualquier proceso relacionado con un conflicto entre partes y evitar los costos excesivos que podrían surgir en un proceso de litigio ordinario o incluso en un arbitraje, así como para optimizar los tiempos en dichos procesos.
La mediación pública y privada difieren principalmente en quién elige al mediador, los costos y el proceso de asignación.
Mediación Pública
La mediación pública es gestionada por el gobierno y los mediadores se seleccionan por sorteo a través de un proceso llevado a cabo por el Centro de Justicia Alternativa. Dichos procesos suelen ser gratuitos o con costos reducidos para beneficio de las partes.
Este tipo de mediación está disponible para resolver cualquier conflicto relacionado con asuntos civiles, mercantiles y familiares, y existe un proceso específico para solicitar la asistencia del Centro de Justicia Alternativa.
Este proceso puede tardar un tiempo, ya que el Centro de Justicia Alternativa llevará a cabo procedimientos específicos para esos efectos y la suspensión de la prescripción puede suspenderse según la jurisdicción que corresponda.
Mediación/Negociación Privada
La mediación privada es gestionada por un mediador privado certificado en asuntos civiles, mercantiles o familiares y supervisado por el Centro de Justicia Alternativa. Implica costos para el proceso de mediación, que se acordarán entre las partes (como en el arbitraje) y el acuerdo definitivo podrá ejecutarse judicialmente.
Por el contrario, la negociación privada puede ser llevada a cabo por un abogado externo sin necesidad de estar registrado ni supervisado por el Centro de Justicia Alternativa, lo que se convierte en una forma más rápida y eficiente de resolver cualquier disputa. En este caso, el costo puede ser mayor para cada parte, pero la confidencialidad y la asistencia de expertos legales pueden ofrecer una mejor alternativa para resolver cualquier disputa.
En conclusión, si bien tanto la mediación/negociación pública como la privada buscan soluciones consensuadas, la mediación/negociación privada ofrece mayor flexibilidad y discreción, mientras que la mediación pública puede suspender la prescripción de diferentes maneras y requerir procesos administrativos específicos para iniciar y concluir la controversia.








